Ya desde el siglo XVIII el objetivo del liberalismo era acabar con los privilegios de unos pocos que el Antiguo Régimen representaba.

Para acabar con este abuso, el pensamiento liberal decidió dividir el poder en tres y separarlo evitando así la temida concentración de poder. Dividiendo y contrapesando, los gobernantes son controlados, garantizando así la defensa de la población frente a unos pocos.

Recién inaugurada la andadura democrática en nuestro país, el bipartidismo se dedicó a laminar la separación de poderes promulgando leyes que invalidaban esa prerrogativa. Antes de 1985 los miembros del CGPJ, máximo órgano del poder judicial, eran elegidos por los propios jueces y por las cámaras representativas. El PSOE, en su primera legislatura, promulgó una ley que rompía con esta separación y hacía que los 20 vocales del consejo, fueran elegidos por el poder legislativo. Ni siquiera la posterior reforma de Aznar, en el 2001, consiguió devolver el poder de elegir a los suyos a los jueces.

Así mismo, los miembros del Tribunal Supremo son elegidos por el CGPJ. Y para rematar, el Tribunal Constitucional es elegido por ambas cámaras de representación, el Gobierno y el CGPJ.

Hace años algunos nos llevábamos las manos a la cabeza cuando el famoso juez Garzón pasó en menos de un año de juez a diputado y luego a secretario de Estado.

Gracias a la capacidad de mejora de nuestro actual gobierno progresista, ahora nuestra ex Ministra de Justicia pasará del poder ejecutivo al legislativo y luego al judicial en menos de un mes.

¿Y cuál es la consecuencia de toda esta intromisión de un poder sobre el otro?

Al tener el poder legislativo la potestad de modificar el código penal y hacer las penas por sedición más blandas, puede favorecer a políticos condenados por ese delito. Al tener el poder legislativo en su poder el CGPJ, podrá trastocar las sentencias, procedimientos judiciales y para poder favorecer futuras actuaciones políticas. Y al tener el poder ejecutivo a su ex Ministra como Fiscal General podrá atar en corto a la fiscalía que actúa fuera del ámbito del CGPJ.

Todas estas maniobras las iremos viendo a lo largo de esta legislatura.

Como dijo ALFONSO Guerra Vicepresidente en 1985: “¡Montesquieu ha muerto!”
Daniel León
Socio de Acción Liberal
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