El cine es arte, espectáculo, y entretenimiento, pero también es un negocio, y como todo negocio, está sujeto a las normas del mercado. El mercado premiará a quién mejor lo haga, al que mejor conecte con las necesidades del público.

Sin embargo, nuestro cine sigue cayendo en recaudación, a pesar de los malos números, los privilegiados empresarios del sector reciben una lluvia de millones de todos los contribuyentes. Más de 180 millones de euros para un sector que recauda por taquilla menos de 90. Un negocio ruinoso que seguimos manteniendo.

Todos los Gobiernos han apoyado a la industria, ya sea con legislación favorable como exenciones fiscales o bajada del IVA, o con subvenciones. No nos puede extrañar entonces que no muerdan la mano que les da de comer, y al igual que los artistas de tiempo pasados, ponga su plumas (y cámaras) al servicio de su mecenas.

Mantener un sector que produce algo caro y malo, la baja recaudación lo atestigua, es un lujo. Un lujo del que viven, y muy bien, un pequeño grupo de empresarios. Un lujo, que en definitiva, no nos deberíamos permitir.

Daniel León
Socio de Acción Liberal

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