La irrupción de la pandemia del Covid 19 ha creado una situación inesperada en la economía de nuestro país. Ya antes de la crisis que apareció en nuestras vidas a principios de Marzo, la economía española caminaba firmemente hacia una recesión.
España, en términos macroeconómicos, se encontraba con una deuda muy alta en comparación a otros países de su entorno, un gasto público récord y la segunda tasa de desempleo más alta de la UE, gracias, a una disfuncional y anticuada legislación laboral. Para completar el escenario la economía estaba especializada en el sector servicios con una fuerte dependencia del turismo que representaba más del 12% de PIB. Y en este poco propicio escenario entró el Covid 19.
Casi 100 días de estado de alarma, millones de españoles sin trabajar, empresas y fronteras cerradas, este panorama, difícil para cualquier país, para el nuestro es desolador, la magnitud de la crisis es mayor de la que se espera en los medios oficiales.
Probablemente la caída en pib sea mayor del 15% para el 2020, miles de empresas cerrarán, disparando así el desempleo a más de los 26 puntos. Nuestra ya deuda récord subirá acentuada por la bajada en la recaudación, el Gobierno empezará haciendo tímidos recortes en el gasto público y subiendo agresivamente los impuestos. Esta última medida traerá consigo una caída del consumo y de la inversión privada que hará la recuperación más difícil. También asistiremos a ambiciosos programas de estímulo cuya poca eficacia conllevará un aumento en la deuda lastrada ya por el coste de los ERTEs.

Una economía saneada y flexible tendrá más facilidad para rebotar y recuperarse de esta pandemia, la nuestra es una economía deficitaria y rígida, por lo tanto nuestra recuperación será peor.

La capacidad de endeudamiento de la economía española depende del beneplácito de la UE, ya a principios de este año la Comisión Europea le ha pedido ajustes al Gobierno. Con la economía en situación complicada, la UE exigirá reformas para financiar la deuda, y así, en el 2021 veremos los mayores recortes en gasto público jamás realizados en este país en democracia, funcionarios y pensionistas serán los más afectados.

Esperemos que nuestro líderes tomen buena nota y apliquen medidas liberales para salir antes de la crisis, aunque me temo que va a ser justo lo contrario.
La suerte que tenemos, si es que puede llamarse así, es que este Gobierno es el más indicado para afrontar los recortes y reformas que la UE exigirá para poder financiar este país. Los medios de la izquierda, sindicatos y demás plataformas no protestarán si las reformas las hace este gobierno, si los mismos recortes los hiciera un gobierno de derechas ardería la calle.

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