La aspiración de Sancho Panza siempre fue gobernar una ínsula, para ello acompañó fielmente a Don Quijote esperando en un futuro obtener el premio a tan venturosa andadura. Ya casi al final del segundo libro, Sancho termina gobernando la ínsula de Barataria, aunque al principio cree que se va a enriquecer y que será una empresa de fácil desempeño, pronto descubre que no es así. El papel de Gobernador termina con nuestro héroe abandonando su trabajo abrumado ante los interminables entuertos a los que debe enfrentarse.
De la misma manera, Pedro Sánchez, emulando a nuestro escudero, se las prometía muy felices al principio de su presidencia, ahora tras la peor gestión de la crisis sanitaria por el Covid 19 perpetrada en Europa y los peores resultados económicos de Europa, la forma de ver el gobierno debe haber cambiado en nuestro Presidente.
La ayuda de la UE es limitada y condicionada en parte a un plan que debe ser aprobado antes, los números económicos españoles seguirán siendo los peores de la UE durante los próximos años, veremos récord de parados y en destrucción de tejido productivo, mientras nuestro Presidente verá caerá su popularidad. Para rematar,  los socios de gobierno hacen todo lo posible por dividir y son otro obstáculo mas en el camino a una fácil presidencia.
Gobernar no es como dejar que te hagan una tesis o posar con gafas de sol en el falcon, implica tomar decisiones que transforman la vida y el futuro de la gente. Si la responsabilidad en un periodo normal termina desgastando veremos que efecto produce en nuestro gobernante durante la mayor crisis que ha vivido España en los últimos 80 años.
Sancho termina su periplo diciendo “he ganado el haber conocido que no soy bueno para gobernar” y se despide de su puesto tan pobre como entró.
Sánchez nunca reconocerá que no sirve para gobernar pero, eso seguro, saldrá más rico que como entró.Enviado desde mi iPhone
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