A estas alturas de Internet habrás leído por ahí todo tipo de negacionismo: al holocausto judio, al virus del COVID, a la efectividad de las vacunas, a la forma esférica del planeta Tierra,…

La evolución de Internet ha permitido dar voz a grupos que antes estaban más escondidos. La publicidad y la oportunidad de organizarse hace que las formas de pensar más “alternativas” encuentren cada vez más eco.

Negar lo evidente y culpar de todo a conspiraciones financiadas por “los grandes capitales” en el caso de la extrema izquierda, o por los “globalistas” en el caso de los neocon ha pasado a ser algo muy habitual.

Estos dos grupos políticos que se supone que son contrarios coinciden en ver conspiraciones en todos los hechos cotidianos. Se puede decir que el miedo y el buscar la protección son características comunes de neocons y extremistas de izquierda. De la misma forma que el miedo al inmigrante se conjuga con el miedo a lo masculino de la izquierda.

Una ideología que da un terrible poder a algo indeterminado sólo está destinada a durar los maximo posible sin tener un propósito concreto. La clase burguesa, el patriarcado, los  grandes capitales y el globalismo comparten todos su indeterminación y por lo tanto la imposibilidad por definición de poder acabar con ellos.

Perpetuando así en su puesto a cualquiera que quiera liderar estas ideologías.

También se observa un patrón en los que llevan ya tiempo en las conspiraciones, van acumulándolas conforme van saliendo. El que es antivacunas, te intenta convencer de que la OTAN es la mala, de que las temperaturas no están aumentando, y de que las estelas por condensación que dejan los aviones son veneno y también dispersadores de nubes. De la misma manera un revolucionario del Siglo XX iba encadenando revoluciones y devorando a sus propios hijos.

Y es que los extremos no solo se tocan, sino que se retroalimentan, cuando una pergeña una nueva teoría la otra la adapta. Y de esta forma tenemos a la extrema derecha haciéndole el juego a la extrema izquierda y viceversa.

¿Se puede ser liberal y comulgar con todas esas conspiraciones? Se me hace muy complicado buscar la libertad, que es algo que requiere valor, y al mismo tiempo andar con miedo de algo indeterminado.

Dentro del pensamiento liberal hay multitud de corrientes pero lo que no debería haber es un espacio para la sin razón. Si tenemos que luchar por nuestras ideas lo que no podemos tener son gente disparata con mensajes confusos.

Los neocon que es donde más están proliferando estas teorías están adoptando poco a poco las malas artes de la extrema izquierda: fanatismo, desinformación, sinrazón,etc…Y las soluciones para luchar contra los enemigos invisibles son siempre las mismas: dar más poder a un pequeño grupo. Nosotros los liberales estamos en las antípodas de este pensamiento.

Cervantes escribió la obra más grande de todos los tiempos donde Don Quijote, tras luchar contra los molinos creyendo que eran gigantes, termina recuperando la razón. Me temo que, en el libro de estos años, todavía quedan muchas páginas para llegar a ese capítulo.

 

Danilos

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