Las actuaciones de la Unión Europea durante la pandemia y en relación con la recuperación post-Covid19 han sido ejemplares. La aprobación del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en junio 2020, dotado con 750.000 millones de euros, fue un balón de oxígeno para países como España por varias razones

Primero, por actuar de forma preventiva y sin que ningún país de la Unión fuera un riesgo sistémico. Y, en segundo lugar, porque por primera vez emitimos deuda de forma conjunta para financiarlo. Precisamente por ello algunos Estados Miembros exigieron la imposición de condicionalidad asociada a estos fondos. Esto hace necesaria la fiscalización, la transparencia y la cultura de la colaboración en relación con su ejecución.

España fue uno de los países más agraciados con este plan. La UE se comprometió a darnos hasta 140.000 millones de euros entre 2021 y 2026, siempre que cumpliéramos una serie de compromisos asumidos. Desgraciadamente, tras año y medio de ejecución de este plan, las dudas que se ciernen sobre el Gobierno presidido por Pedro Sánchez superan ampliamente a las certezas.

Comencemos con el impacto directo: Según los últimos datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), correspondientes al mes de noviembre, de los 28.450 millones de euros presupuestados para 2022, el Gobierno de la Nación ha desembolsado tan sólo un 28% de lo previsto.

Además, la mayor parte de los pagos han sido a administraciones regionales u otros organismos públicos, que ni tan siquiera han formado parte en el proceso de planificación de estos fondos. Si hay una queja repetida entre comunidades autónomas y ayuntamientos es que la cogobernanza, sencillamente, no existe. Tal y como apuntó el Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid (El Economista, 6/1/2023), la última vez que se reunió la Conferencia Sectorial de Fondos Europeos fue en agosto de 2021.

Y hay asuntos vergonzantes en las pocas cosas que sabemos de la ejecución de esos fondos. Hemos visto a multinacionales que han renunciado al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector del automóvil, se han destinado 3 millones de euros a la “transversalidad de género en las políticas activas de empleo del SEPE”, 413.000 euros para un “servicio de creatividad, realización y producción de una campaña de publicidad institucional para la atracción de Talento Digital en las Administraciones Públicas”, 1 millón de euros para “estancias para autores literarios en el extranjero”, 3 millones de euros para “ayudas selectivas a la producción de largometrajes sobre proyecto” o 3,5 millones de euros para “campañas, acciones de comunicación y material de comunicación sobre pensiones, el ingreso mínimo vital, sello social e información sobre los beneficios de la migración”.

¿Estos son los objetivos de Europa? ¿Alimentar los medios nacionales con propaganda, comprar la voluntad de trabajadores del sector artístico y sacar adelante la agenda ideológica de los dos partidos que conforman el Gobierno? Lo dudo.

Sobre el modelo de gobernanza, además de lo anterior, me gustaría recordar el cese de la Directora General del Plan y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en el Ministerio de Hacienda, que se produjo el pasado 18 de octubre ante la falta de transparencia. Precisamente fue noticia también que el fiasco en la aplicación de control de fondos europeos provocó que el resto de agentes participantes usaran Excel en sus comunicaciones con el Ministerio de Hacienda (ABC, 30 de junio de 2022), práctica que se sigue usando 6 meses después (El Economista, 2 de noviembre de 2022)

Incluso en el seno de Europa se han hecho eco de este desgobierno. Nombro literalmente una cita de Monika Hohlmeier, presidenta de la Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, recogida por El Mundo el pasado 27 de octubre: “Ni idea de cómo gasta el dinero España”.

Lo diré de otra manera: Ni eficacia, ni gobierno, ni transparencia. ¿Qué hay de las reformas a las que se comprometió el Gobierno de España para recibir estos fondos?

Acudiré al dictamen del Tribunal de Cuentas Europeo sobre la evaluación del presupuesto de la UE en 2021, que recogió La Razón el 14 de noviembre de 2022: “Aún no se ha definido un método para cuantificar el cumplimiento de un hito y objetivo” ni “una metodología para determinar la cantidad que se debe suspender de un desembolso”.

Hoy, 1 año después, la sostenibilidad de las finanzas públicas está en entredicho. España ha finalizado 2022 sin hacer las reformas necesarias en esta materia y, sin embargo, el Presidente del Gobierno ha dicho públicamente que esto no es un “freno” para la llegada de más fondos europeos (Europa Press, 27 de diciembre de 2022).

Y, por último, aunque no por ello menos importante, está la seguridad jurídica. Sánchez ha dedicado el año pasado a debilitar el estado de derecho y la democracia liberal en España. Esto afecta también a los fondos europeos, pues se han reducido las penas de cárcel a gestores públicos que (por ejemplo) usen fondos Next Generation para fines distintos a los previstos.

Señora Von der Leyen: Usted ejerció un liderazgo inédito en la aprobación del Plan NexGeneration EU. Ahora es momento de hacer lo propio en su ejecución. En primer lugar, por mantener el respeto y la credibilidad de la Cámara que tiene el honor de presidir. También, porque esos fondos son de los ciudadanos europeos presentes y futuros, no de ningún partido político ni gobierno nacional. Y, por último, aunque no por ello menos importante, porque son clave para el futuro de la Unión Europea.

Todos recordamos el daño que hizo el Plan E que se puso en marcha en España como respuesta a la crisis financiera de 2008. Desafortunadamente, este dispendio de gasto sin control ni transparencia fue uno de los factores que convirtió a nuestro país en un riesgo sistémico para la Eurozona. Si queremos que los fondos Next Generation EU sirvan realmente para dar un impulso económico y no repetir (e incluso agravar) errores pasados, es urgente el máximo control y transparencia sobre su uso.

Habrá quien piense, no sin razón, que España necesita esos fondos para salir adelante. Pero yo añado: Europa también. Y la responsabilidad es suya como Presidenta de la Comisión Europea.

Daniel Rodríguez Asensio
Consultor Estratégico y Presidente de Acción Liberal Think Tank For Freedom

Artículo aparecido en Expansión el 30/01/2023: https://www.expansion.com/opinion/2023/01/30/63d7ea4de5fdeaaa4b8b45ee.html

 

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