La quita de deuda que propone Sánchez es un mecanismo más de sometimiento para que no haya contrapoderes al Gobierno de España. La razón es muy sencilla: Quien acude al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) es porque tiene dificultades para acceder a los mercados financieros. Y en dichos mercados hay una norma básica que siempre se cumple: Nadie presta a quien no paga sus deudas.

Por ello, una quita de deuda supone sacar definitivamente a las comunidades autónomas del radar de los inversores internacionales y provocar que pasen a depender exclusivamente de la financiación estatal. Con esta vía Sánchez se asegura que no va a recibir críticas de los contrapoderes regionales, pues dependen financieramente de él. Eso es lo que quiere Sánchez: Usar los recursos del Estado para en beneficio propio y someter a las administraciones autonómicas, como ya ha hecho con tantas instituciones en España.

La mal llamada condonación –pues en realidad es una mutualización –de la deuda no sólo aleja a las comunidades autónomas de los mercados financieros, sino que también aleja al Gobierno de la Constitución: Cualquier decisión en materia de financiación autonómica –y esta lo es –debe tomarse en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y no a través de reuniones bilaterales con los representantes autonómicos.

Acción Liberal

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